viernes, 25 de octubre de 2013
FORCE IT
viernes, 30 de agosto de 2013
SWEETHEART OF THE RODEO: 45° ANIVERSARIO
"Cortaros el pelo!"( Alguien entre el público del Grand Ole Opry)
Tal día como hoy, hace 45 años, se ponía a la venta el sexto disco de The Byrds. Sweetheart Of The Rodeo no fue el primer disco de country-rock de la historia pero estoy seguro que cada vez que vemos esas dos palabras juntas (o separadas por un guión) lo primero que se nos viene a la cabeza es la imagen de esa chica con sombrero vaquero y falda de flecos. También, seguro, nos asalta la imagen de ese señorito del Sur que respondía al nombre de Gram Parsons y que recalaría en la banda porque McGuinn buscaba un pianista. La influencia del autor de "Hickory Wind" en el giro que supuso este álbum es de todos conocida: escribió los dos únicos temas originales, propuso buena parte de las versiones que se incluyeron y puso la voz en varias de aquellas canciones pero Sweetheart Of The Rodeo no sería lo mismo sin el trabajo de Gary Usher en la producción, sin el piano honky-tonk de Earl P. Ball, la pedal-steel guitar de JayDee Maness o la guitarra eléctrica del gran Clarence White; aún menos, sin la enorme labor de Roger McGuinn y Chris Hillman, ya fuera encargándose del banjo y la mandolina, embelleciendo las canciones con sus armonías (enorme Hillman en la citada "Hickory Wind") y su labor en los arreglos de "I Am A Pilgrin" o "Pretty Boy Floyd".
La respuesta americana a los Beatles, los pioneros de la psicodelia, el space-rock o el raga, el grupo que hizo bailar a Bob Dylan,... cantos a la vida cristiana, corazones rotos ahogados en el fondo de una botella, almas condenadas a pudrirse entre los umbríos muros de una prisión, la conservadora Nashville en lugar de la hippie California... sin la perspectiva que nos da el tiempo es lógico que "los hijos de la Era de Acuario" se sintiesen, cuando menos, desconcertados,... es igual, la escena singer-songwriter de Laurel Canyon o la posterior hornada de bandas del llamado country alternativo tomarían buena nota...
martes, 20 de agosto de 2013
MIS 10 DE...
1) Talking Book (Stevie Wonder)
2) Stand! (Sly & The Family Stone)
3) Maggot Brain (Funkadelic)
4) Superfly (Curtis Mayfield)
5) The Payback (James Brown)
6) Shaft (Isaac Hayes)
7) The Meters (The Meters)
8) 1999 (Prince)
9) Mothership Connection (Parliament)
10) Gratitude (Earth, Wind & Fire)
miércoles, 14 de agosto de 2013
FIRE ON THE BAYOU
Abandonado el sello neoyorquino recalarían en Reprise Records para los que registrarán, entre otros, discos como el célebre Rejuvenation o el que hoy nos ocupa. Grabado en 1975 con el grupo convertido ya en quinteto tras la incorporación del hermano de Art Neville, Cyril, Fire On The Bayou afianzaba y, en nuestra opinión, sublimaba -pese a no contar con singles como "Hey Pocky-A-Way" o "People Say"- el giro ejecutado en esta nueva etapa, vuelta de tuerca donde los temas habían pasado a contar con sus voces lo que añadido a la incorporación de arreglos de viento ampliaba la paleta de sonidos de la que Mick Jagger calificaría como "the best motherfucking band in the world". De este modo, los casi ocho minutos del instrumental jazz de "Middle Of The Road" conviven con el R&B canicular de "Love Slip Upon Ya" de la misma forma en que lo harán las guitarras con wah-wah del tema homónimo con el dejo latino de "Mardi Gras Mambo"; mientras, temas como "Can You Do Without?" (¡escuchen esa sección rítmica!) rescatan el calor, el sudor y el groove de sus primeros elepés lo que hace aconsejar no pinchar Fire On The Bayou hasta que los termómetros no bajen de 25º o, en su defecto, se cuente con un cubo repleto de hielo a mano.
jueves, 1 de agosto de 2013
BORN AGAIN
lunes, 15 de julio de 2013
DIRTY MIND
Ese eslogan ya lejano de que "los 80 son de Prince" hoy puede sonar a lugar común -y es que 33 años son muchos- lo que no implica que sea una afirmación menos cierta. Como no es menos cierto que lo lleva a cabo desde una posición, cuando menos, singular: siendo capaz de epatar por igual a artistas como Miles Davis y a estrellas como Madonna; jugueteando con las fronteras entre lo masculino y lo femenino; con un imaginario donde sexo y religión se entremezclan en desconcertante síntesis; partiendo de la tradición (Sly Stone, George Clinton, Hendrix, James Brown...) para poner en pie un nuevo sonido: el sonido de su generación.
Pañoleta al cuello, gabardina abierta y lencería de mujer; así tomaría al asalto Prince Rogers Nelson la década de los 80 desde la portada de su tercer disco, álbum erigido en torno a un sonido más básico y crudo que posteriores propuestas. Con sus alusiones sexuales, su batería de ritmo mecánico, sintetizadores en primer plano y el uso del falsete, el tema que le da título prefigura (parte de) la fórmula que encumbrará al genio de Minneapolis. A esta apertura soñada le sigue "When You Were Mine", la cual, como si de un caramelo envenenado se tratara esconde una sucesión de reproches bajo su dulce y alegre envoltorio new wave. El pegajoso bajo de "Do It All Night" y su irresistible ritmo contrastan con la atemporal elegancia y la cadencia soul de "Gotta Broken Heart Again". La cara B se abre con "Uptown", corte que palpita al ritmo que marca el corazón de un paisaje urbano testigo de un encuentro nocturno donde se despliega un colchón de funk, disco y rock. En "Head" lascivia y funk van de la mano (¿no lo han ido siempre?) mientras que "Sister" es un vitamínico corte de rock & roll, un polémico viaje a toda velocidad que nos conduce a "Partyup", hedonista y vibrante llamada a la revolución.
Si bien con entregas posteriores (1999, Sign O' The Times, Purple Rain...) la propuesta de Prince alcanzaría unas cotas tanto artísticas como comerciales al alcance de muy pocos Dirty Mind no debe subestimarse pues no solo es audaz y convincente, el disco con el que -desafiante- rompería barreras y prejuicios, sino que si no estamos ante su primera obra maestra poco le falta.
viernes, 5 de julio de 2013
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