Mudhoney celebraron 25 años de carrera discográfica en este 2013 y lo hicieron a su modo: sin hacer ruido (mediático, se entiende; que Mark Arm sigue desgañitándose como en los tiempos de Superfuzz Bigmuff). Un cuarto de siglo donde afortunadamente su cóctel de psicodelia garajera, punk y proto-metal continúa resultando un brebaje de lo más excitante; poco importa que estas bodas de plata escapen a los focos, que la banda de Seattle fuera una de las primeras en estar "ahí" y que a este paso sea la última en marcharse ("low expectations", brama Arm en uno de los temas), se encuentran cómodos bajo el radar y mientras entreguen bombas incendiarias como Vanishing Point no podemos -ni debemos- reprocharles nada. La apertura jazzística de "Slipping Away", los aromas stooge de la coreable y adictiva "I Like It Small", barrabasadas punk como "Chardonnay" o canciones tan sublimes, bailando entre la fiereza y el cinismo, como "Sing This Song Of Joy" o "The Final Course" no hacen sino confirmar lo que decíamos más arriba sobre su receta; que Vanishing Point, el regreso de los hijos pródigos al sello de toda la vida (SubPop), no haya copado las listas de lo mejor del año no resulta una sorpresa y seguramente (volvamos de nuevo al comienzo de la entrada) a Steve Turner, Mark Arm, Dan Peters y compañía no les importa. Lo cierto es que a nosotros tampoco pero cuando Mudhoney ya no existan, como pasó con Ramones, y obtengan el reconocimiento que se les negó en vida no nos echemos las manos a la cabeza. Estáis avisados.
martes, 14 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
DOUG SAHM AND BAND
Tal vez digáis que soy un romántico o, peor aún, un ingenuo mientras afirmo sin ruborizarme que creo en el poder curativo de la música; bien, vale, dejémoslo en paliativo pero ni el mayor de los cínicos podrá negar la capacidad que ésta tiene de transportar al oyente a otro lugar, puede incluso que a otro tiempo, acercándole colores, aromas y -claro- sonidos que durante unos minutos al menos le harán dudar del espacio físico que ocupaba antes de que esas primeras notas comenzaran su ritual danza. Las doce canciones que componen el debut en solitario, auspiciado por Jerry Wexler, del exlíder del Sir Douglas Quintet son ni más ni menos que doce postales con la capacidad de traernos el eco de El Paso y la polvorienta tierra de la frontera con México, de acercarnos los olores de Nueva Orleans y empaparnos con el húmedo calor de Memphis para después dejar que nos cale el frío viento de Chicago o el agua que recorre el Misisipi.
Editado en un año (1973) donde Dark Side Of The Moon y Larks' Tongues In Aspic convivían con Raw Power y Berlin, un grupo de amigos que resulta que también eran músicos (dejemos de lado el nombre de los ilustres invitados para dejar que sea el potencial -y desprevenido- oyente el que los descubra por sí mismo) se juntaron bajo el techo de un estudio para montar una fiesta que resulta que también era una sesión de grabación. Una fiesta donde nos imaginamos a sus asistentes alquilando los instrumentos en una casa de empeños antes de entrar a grabar, donde no importa si se me oye más a tí que a mí, si me equivoqué en una nota o si la canción la escribiste tú o yo porque resulta que en Doug Sahm And Band manda el amor por la música, manda el corazón y como uno es un romántico o, peor aún, un ingenuo resulta que eso nos encanta.
sábado, 28 de diciembre de 2013
martes, 26 de noviembre de 2013
IT IS FINISHED
El 15 de septiembre de 1963 cuatro niñas negras mueren como consecuencia de la deflagración de una bomba en una iglesia de Birmingham; lejos de Alabama, Andy Stroud, marido de Nina Simone, entra en el garaje de la casa donde encuentra a su mujer, a la que no ha visto en todo el día, tirada en el suelo y rodeada de cacharros: "¿Se puede saber qué estás haciendo?", pregunta; la respuesta: "¡Fabricarme un fusil!". Diez años después, ese camino de ira y fuego, salpicado a su vez de traiciones y decepción (buena parte de aquellos que la acompañaron en la lucha por los derechos civiles si no han sido asesinados están recluídos o directamente han abandonado), encuentra su último mojón en un disco en directo registrado en el Philharmonic de Nueva York. Vívida denuncia de los males que asolan al gueto, "The Pusher" se hermana con Curtis Mayfield y Stevie Wonder, ejerciendo de apertura sin concesiones. Por el contrario, "Com' by H'yere Good Lord" es un tema góspel cuyo minimalismo no hace sino acentuar la carga espiritual que encierra. El siguiente corte, "Funkier Than A Mosquito's Tweeter", haciendo honor a su título es un poderoso ejercicio de funk tribal que gravita en torno a una base de marcado carácter polirrítmico. Bella, contenida y por momentos rota, "Mr. Bojangles" nos conduce a una nueva revisión de "I Want A Little Sugar In My Bowl", la animalidad apenas contenida que muestra Nina Simone en la portada del álbum se transforma en lascivia cuando encara este clásico blues ("Bessie Smith, you know", le oímos decir) jugando más que nunca con la ambigüedad del texto. Cerca del final, la hipnótica "Dambala", le permitirá ejercer, con el acompañamiento de un sitar, el papel de sacerdotisa africana. A estas alturas del recital, la diva, en posesión absoluta de sus poderes, vuelve a fagocitar un tema ajeno y a borrar de la faz de la tierra el recuerdo de cualquier versión anterior o posterior, la víctima: "Let It Be Me". Una nueva incursión en el africanismo, la ritual "Obeah Woman", sirve para que Nina Simone diga adiós mientras lo atávico inunda el escenario: "se acabó"; así se despidió y así lo cumplió, con las maletas llenas de resignación y derrota (publicado en 1974, It Is Finished será el último título con su nombre en la cubierta que verá la luz en esa década) emprenderá un autoimpuesto exilio en Liberia.
viernes, 1 de noviembre de 2013
SKYNYRD'S FIRST
"Now Muscle Shoals has got the Swampers
And they've been known to pick a song or two
Lord they get me off so much
They pick me up when I'm feeling blue
Now how about you?"
("Sweet Home Alabama")
Sin fisuras. Rotundo. Redondo. Perfecto. Calificativos más que apropiados para (Pronounced 'leh-'nérd 'skin-'nérd), uno de los mejores debuts discográficos de la historia. ¿Producto de la conjunción de los astros? Rotundamente no. ¿Del talento de la banda? Desde luego; pero también de la capacidad de trabajo de unos músicos (Allen Collins llevaba desde los 13 años tocando la guitarra en diferentes combos) curtidos tras innumerables conciertos en cualquier bar o club dispuesto a abrirles la puerta, en horas y horas de ensayos así como en diversas sesiones de estudio. Sesiones como las que llevarían a cabo en el 3614 de Jackson Highway, en Sheffield, Alabama, hogar del histórico Muscle Shoals Sound Studio. Puesto en pie por la antaño conocida como Muscle Shoals Sound Rhythm Section en 1969 sería el escenario donde, entre el verano de 1971 y 1972, Lynyrd Skynyrd grabarían el que podría haber sido su primer elepé. Uno de los propietarios, Jimmy Johnson, junto a Tim Smith serían los encargados de guiar a un grupo que no teme mostrar a las claras sus cartas: por un lado, unas guitarras, las de Allen Collins y Gary Rossington, deudoras de la facción más dura de la British Invasion (Cream, Free); por otra, una sensibilidad descarnada, pegada como pocas a la tierra. Será esa sensibilidad, la de un vocalista y letrista, Ronnie Van Zant, que jugará durante su corta carrera con los estereotipos del hombre del sur estadounidense, la que le reservará un lugar en el olimpo. Versiones originales de temas nacidos con vocación de clásicos como "Gimme Three Steps", "Simple Man" o una primigenia "Free Bird" con unos maravillosos coros en falsete del por aquel entonces batería Rickey Medlocke (fundador de Blackfoot) nacerían a la vez que otras canciones ("Wino", la seminal "Was I Right Or Wrong", "Lend A Helpin' Hand",...) que no encontraron su lugar entre los surcos de los discos publicados en vida por el grupo aunque siete de esas canciones verían la luz de manera póstuma en 1978 bajo el epígrafe Skynyrd's First And... Last. Veinte años después, Skynyrd's First-The Complete Muscle Shoals Album, cerraría el círculo de una historia que tuvo su inicio en un lejano mes de junio de 1971...
viernes, 25 de octubre de 2013
FORCE IT
viernes, 30 de agosto de 2013
SWEETHEART OF THE RODEO: 45° ANIVERSARIO
"Cortaros el pelo!"( Alguien entre el público del Grand Ole Opry)
Tal día como hoy, hace 45 años, se ponía a la venta el sexto disco de The Byrds. Sweetheart Of The Rodeo no fue el primer disco de country-rock de la historia pero estoy seguro que cada vez que vemos esas dos palabras juntas (o separadas por un guión) lo primero que se nos viene a la cabeza es la imagen de esa chica con sombrero vaquero y falda de flecos. También, seguro, nos asalta la imagen de ese señorito del Sur que respondía al nombre de Gram Parsons y que recalaría en la banda porque McGuinn buscaba un pianista. La influencia del autor de "Hickory Wind" en el giro que supuso este álbum es de todos conocida: escribió los dos únicos temas originales, propuso buena parte de las versiones que se incluyeron y puso la voz en varias de aquellas canciones pero Sweetheart Of The Rodeo no sería lo mismo sin el trabajo de Gary Usher en la producción, sin el piano honky-tonk de Earl P. Ball, la pedal-steel guitar de JayDee Maness o la guitarra eléctrica del gran Clarence White; aún menos, sin la enorme labor de Roger McGuinn y Chris Hillman, ya fuera encargándose del banjo y la mandolina, embelleciendo las canciones con sus armonías (enorme Hillman en la citada "Hickory Wind") y su labor en los arreglos de "I Am A Pilgrin" o "Pretty Boy Floyd".
La respuesta americana a los Beatles, los pioneros de la psicodelia, el space-rock o el raga, el grupo que hizo bailar a Bob Dylan,... cantos a la vida cristiana, corazones rotos ahogados en el fondo de una botella, almas condenadas a pudrirse entre los umbríos muros de una prisión, la conservadora Nashville en lugar de la hippie California... sin la perspectiva que nos da el tiempo es lógico que "los hijos de la Era de Acuario" se sintiesen, cuando menos, desconcertados,... es igual, la escena singer-songwriter de Laurel Canyon o la posterior hornada de bandas del llamado country alternativo tomarían buena nota...
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